Y aquí voy, naciendo en un blog en el que quiero empezar a llevar un pequeño diario, lo más ameno y desenfadado posible, de las cosas que van ocurriendo en un Instituto de Enseñanza Secundaria real, ubicado en un barrio humilde de una gran ciudad. Hablar de lo que se les pasa por la cabeza a los chicos, de lo que piensan los profes, y de cómo ven las familias ese gran follón de la secundaria.
Que nadie se sienta ofendido, que nadie se rasgue las vestiduras, que nadie clame al cielo por estas líneas puesto que sólo se trata de un artificio, de una parodia, de un juego literario. Pero qe nadie se engañe: lo que voy a contar aquí ocurre realmente, en el centro que describo, o, algunas veces, en institutos vecinos cuyas noticias nos llegan regularmente.

Lo primero es poner las cosas claras, para que los profanos en la materia sepan de qué estamos hablando. Por ello, empiezo con un breve catálogo, ni exhaustivo ni científico, de los seres que pueblan un Instituto, ordenados por categorías más o menos homogéneas.

1.- Alumnos. Tipología y variedades. Origen y previsible destino.

1.1.- El alumno de primero. Acaba de llegar del cole. Se distingue por su tamaño y porque el primer día viene con la camiseta por dentro del pantalón y un bocadillo envuelto en papel Albal. No tarda en descubrir una espantosa verdad: quien era el más mayor del cole, respetado y aun temido por las clases inferiores, es de repente el más pequeño del Instituto. Donde antes tenía un aula más o menos fija, pacientemente decorada durante años con infantil tesón, en la que entraba el Maestro/a, conocido de siempre por él/ella y, ¡ay!, por papá y mamá (o tutor/a equivalente), hay un maremágnum de aulas, de talleres, de desdobles y de laboratorios, servidos por diez profesores distintos.
Además, los compañeros de su cole, que lo han sido durante años, han caído en otra clase a causa de misterios tan insondables para ellos como la optativa elegida por cada uno.
El primer recreo es el momento en que el alumno de primero sale al patio mirando en todas direcciones en busca del calor de sus amigos. Por todas partes se los distingue en pequeños grupos de la misma procedencia, con cara de primer día de guardería, mientras a su lado pasan los enormes alumnos de cuarto, e incluso los míticos de Segundo de Bachillerato.
El alumno de primero experimenta una metamorfosis con los primeros fríos del otoño, cuando su organismo se adapta a las nuevas condiciones. Este fenómeno evolutivo puede dar tres tipos principales:
- Alumno "pre-malote": ha decidido que es un duro a pesar de todo, y debe recuperar el prestigio que tenía en el cole. Para ello, intenta relacionarse con alumnos de cursos superiores. Corre el riesgo de convertirse en mascota de éstos, pero le suele merecer la pena, aunque empieza a ser conocido en Jefatura de Estudios. Aspecto estándar: cresta o gorra, pendientes y ropa de rapero para ellos. Pantalones cadereros y piercing en la nariz para ellas, pero sin exagerar porque en casa hay bronca. Aseguran que en cuanto cumplan catorce se van a hacer "un tatoo".
- Alumno "esto es lo que hay": recuperado del impacto, piensa que no es tan terrible y se integra en el día a día académico. Su cercanía a una población de pre-malotes puede afectarle negativamente. No suele reconocer públicamente que hay profes o asignaturas que le gustan. Intenta mimetizarse con el ambiente, con lo que su aspecto es ecléctico. Han de disimular desesperadamente que los pantalones los ha comprado mamá en el Carrefour.La mayoría acabarán titulando.
- Próximamente hablaremos del tercer tipo, o alumno "mamá, sácame de aquí". Hasta entonces.